Es viernes y son las doce de la noche; el mes no importa y el año tampoco; bueno, digamos que es dos mil seis porque rima con ya veréis.
Llueve.
Lechuga en los Tanatorios se disponen a seguir ese vía crucis que siguen todos los grupos del mundo: cargar los instrumentos en la fragoneta después de un concierto.
Llueve.
El concierto ha sido frío: el escenario era muy alto, la gente estaba muy lejos, e incluso había tres metros de separación entre cada miembro del grupo.
-"Esto no es rock and roll ni es ná, esto es hacer la cucamona"- piensa Gimber Sanatorio para sus adentros más profundos enterrados en la mazmorra de lo oculto y lo ignoto, cruzando el desfiladero de las entrañas ponzoñosas que recubren los secretos nunca pronunciados, las inefables incógnitas que yacen en el fondo del insondable pozo de la misteriosa e inaprensible alma humana, con su infinita complejidad y su mezcla de sentimientos y pulsiones, deseos y tentaciones oscuras que nunca verán la luz del día, y que combaten en el limo cenagoso de las frustraciones, donde se libran los combates de verdad, los que hieren y acoquinan y encachan y donde hay sangre y heridas y fetidez... y tal.
Mientras tanto, sigue lloviendo.

Llueve.
Carga los instrumentos con lluvia y se te pasarán las ganas de tocar en un mes. Llueve que te cags.
Nadie habla: nadie tiene ganas. Sólo de vez en cuando se escapa algún "umpf" o algún "argh" propios de los esfuerzos requeridos para levantar pesos. El único que está acostumbrado a levantarlos es el Niño de la Hipoteca, célebre por el peso de su descomunal miembro viril.
Llueve de la hostia.
En la penumbra, una figura encapuchada se acerca a cencerros tapados. Se va dando golpecicos en la cabeza y anda de lado. Finalmente se sitúa a unos pasos de la banda y dice:
- "Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
el concierto aaaahhhhhhhhhhhhhhhh de hoy ahhhhhhhhhhhhhhhhhh ha sido muy interesante y tengo algo muy importante que deciros".
Los Tanatorios se giran para contemplar el aspecto del misterioso personaje y hacen ademán de esperar el relevante comunicado.
Llueve.
Llueve, cada vez más.
Como el personaje no dice nada, Gimber Sanatorio le apremia:
- "¿Y bien?.....
- "Ahhhhhhhhhhhhhhh" "ahh" "ah" - balbucea el encapuchado.
Todos se miran con expresiones confusas hasta que el Profesor Wilson se pronuncia:
- "Blozmeco"-.
- "Genial, Wilson, yo prefería lo de los papelicos, así no hay quien te entienda"- protesta el de la Hipoteca.
- "Ahhhhhhh" – repite insistente el encapuchado.
Llueve un huevo.
- "Sí, ¡ya sé!, ahhhhhhhh,..... pues no. No puedo acordarme ahora mismo, pero es muy importante. Dadme un número de teléfono y cuando me acuerde, os llamo".
- "Mejor cógete este ampli y nos ayudas. De paso podrías venirte al local y descargar, a ver si por el camino ves la luz, bacín" – dice en tono imperativo el Niño de la Hipoteca.
- "Mezleparmes" - aprueba por su parte el Profesor.
- "Pues ¡ea!, a por uvas, todos pa' dentro"- palmea Gimber.
La fragoneta se pone en marcha desafiando las borrachas luces del tráfico barcelonés mientras en el interior la cosa se anima perezosamente.
- "¿Y qué haces aparte de no acordarte de las cosas, Rainman?”- pregunta Gimber, que ya le ha puesto el mote de rigor.
- "Ahhhhhh, me gustan los Ramones y la mitología greco-romana".
- "Joder, lo va arreglando" – dice el de la Hipoteca tocando, como siempre, los huevos toreros.
- P.W: - “Aaaaachís”
- G.S: - “Uy, el Profesor se nos ha resfriao, lo va a dejar todo lleno de mocos”
- N.H: - “Claro, tanta lluvia, tanta lluvia....ya se sabe: lluvia que cae contenta resfría a Pinocho y a Cenicienta”.
- Gimber Sanatorio: -"Mira Rainman, te voy a hacer dos preguntas tipo test. Si las aciertas, te quedas con nosotros hasta que te acuerdes de lo que nos tienes que decir, así nos ayudaras en nuestros quehaceres. ¿De acuerdo?”.
- Rainman: -"Vale".
- G.S: -“¿Sabes lo que es una direct box o caja de inyección?”
- R: - "Sí, es lo que tienen en los hospitales para medicar a la gente - sea intramuscular o intravenosa- claro está”.
- G.S: - "Claro está. Ahora va la segunda. Dime: ¿Quién juega en la primera base?”
- R: -"Charlie Baaaaaaaabit"".
- G.S: - "¡Fantástico! ¿Qué os parece, chicos?. Es un portento, ¿lo fichamos?”
- N.H: - "Por mí vale, pero si cuando se acuerda de eso tan importante que nos tiene que decir resulta ser una chorrada, se va a la mierda".
- P.W: - "Otcha Cornia"
- G.S: - " Lo tomaré como un sí, Profesor"
Envueltos en el frenesí de la conversación, al del Sanatorio se le va el punto con el pedal del acelerador y se lleva por delante algo que golpea con un ruido seco el capó de la fragoneta.
- G.S: - "¿Qué ha sido eso? ¿Lo habéis oído?”
- N.H. (alteradísimo): - "¡Claro!, ¡te has llevado algo por delante! ¡Que vas asobinao, inútil! ¡Que no sabes cantar, ni tocar la guitarra, ni conducir!"
- P.W: -"I-chut-ta"
- Rainman: -"Ahhhhhhhhhhhh" y "ahhhhhhhh".
- G.S: -"Anda, que baje alguien a ver que ha pasado"
- N.H: - "Claro, claro, porque tú no tienes dominus boviscums pa' bajar, ¿verdad?”
- G.S: - "Es que.....a mí me da coraje"
- P.W: -"¿Butchur?”
- N.H. - "Ya bajo yo....pero si es chungo no quiero saber nada".
El Niño de Hipoteca baja de la fragoneta. Todavía llueve, y como se le ha dormido la pierna, nuestro bajista preferido se da una soberana hostia contra el suelo (por tonto).
Si no fuera porque las circunstancias son graves, el resto del grupo se hubiera partido el ojete. Pero, en la opaca madrugada, la preocupación flota amenazante como alas de vampiro en candeleta que adoran la noche y desafían con aire amenazador cada rincón, cada sombra, cada escenario tortuoso y vil de este desesperante mundo irreal que ahoga con mano invisible –pero firme- el cuello del grupo, sumido en una imparable vorágine de pavor y espanto que emerge de la penumbra, de una tiniebla, en la que, en el fondo, brillan expectantes y lascivos los ojos de un repulsivo animal sediento de horror y desesperación, que, persistente, araña y desgarra la piel de nuestros intrépidos expedicionarios musicales, tocándoles un poco los cojones...y tal.
- G.S (gritando por la ventanilla): -"¿Qué?¿ves algo?. ¿Es un animal o una persona?"
- Rainman: - “¿Es mineral o animal? ¿Por qué letra empieza? Ahhhhhhhhhhh”
- N.H (muy tranquilo): -"Pues no sé que decirte... esto no lo había visto yo antes; será mejor que bajes y lo veas tu mismo. ¡Ah!, y tranquilo, que no tiene heridas ni está muerto."
En medio de la constante lluvia, Gimber baja a desgana y se acerca al de la Hipoteca, que observa en cuclillas lo que hay en el arcén.
- N.H: - "¡Hombre, paneras, ya era hora!. Échale un vistazo, es pa' mear y no echar gota"
- G.S: - "Pero...¿qué es esto?
Lo que hay en el suelo, yaciendo sin sentido, es un ser humano que lleva la cara y el cuerpo pintados como un mapache.
- N.H: -"Me páice que lo has dejao privao"
- G.S:- "Sí, parece un gato de escayola"
- P.W (que ya se había apeado): "Yopparai, uke nu"
- G.S: ¿Qué hacemos?, ¿lo recogemos?
- N.H: "Venga"
Pero antes de que puedan reaccionar, el Mapache da un salto sobrenatural y empieza a correr en círculos sin parar de decir:
- M: - "Guapamente te lo traigo niano-niano, es espectacular y no lleva cremallera, ¿quieres que juguemos a los médicos zombis?
Y luego con otra voz muy grave: "Estoy realmente interesado en la resonancia cognitiva de la especie, no volveré nunca más, no me lo pidáis".
Y continúa con voz ultra aguda y sin dejar de correr en círculos: "No volveré a pasar hambre nunca, nunca, nunca en la vida".

- N.H: -" Será inglés, que son mu' raros..."
- M (en catalán): -"No soy inglés pero como no me subáis a la furgoneta os denuncio por abusar de un menor"
- N.H: -"Pero si sólo te hemos atropellado, nada más"
- M (en euskera): -"No, no me habéis atropellado, os he esquivado"
- G.S: -"Pero entonces, ¿el ruido que hemos oído, qué es?
- M (con voz aguda y ahogada): - "Es que soy ventrílocuo, es que he trabajado en hacienda, ignorantes, tes-te-te-tés".
Sorprendido ante el inaudito caudal de verborrea del hombre-mapache, el del Sanatorio empieza a creer que quizá sea ésta la clave para conseguir hacer recordar a Raiman su importante comunicado, así que le hacen un sitio en la fragoneta y todos tan contentos.
- Nota del escritor: “No me apetece seguir escribiendo porque tengo sueño y quiero dormir para batir mi récord personal de catorce horas.
¡Hala!, a jugar a pala.
Si queréis un final, os lo inventáis, hijos de puta, que es muy cómodo estar ahí a la brenca del murno sin hacer nada y esperar a que os consigan la panoja”.
Por Ficlis de Marniera
Corregido, aumentado y perfeccionado por: Marc “Big Marc” Garcia de Garcia&Garcia&García y Asociados y García+ ½ García porque sí.