7 Abril 2009: “¿Sobrepoblación de músicos?”
¿Te has dado cuen... de la cantidad de población que se dedica la música en los últimos quince años? De cada cinco vecinos que tienes, uno y medio son músicos.
Afortunadamente la múscia ha ido ganando espacio y cada vez son más los que se acercan a ella de un modo natural, sin complejos. Algunos por diversión, otros con pretensiones, otros para ganarse el pan, otros como termómetro de superación personal, otros por la ¿fama?, otros por el ¿dinero?, otros para ¿ligar? y otros por su ego. Unos por pasión y otros por desidia. Hasta los videojuegos se han apuntado al acercamiento por parte del no instruido al mundo de la música. Existe gran variedad de karaokes, simulaciones o farsas sanas.
El hecho es que la sociedad está más preparada. El nivel cultural sube (?) y cada cúal empieza a desarrollar su criterio propio con datos y conocimientos suficientes para poder discernir dónde está la paja y dónde el oro. Y seamos honestos, nos han llegado a colocar purrias y estafas que no tienen nombre. Por supuesto existen otros campos que están lejos de ser entendidos ni de lejos ( la abogacía, la medicina, la corrupción, la alimentación o la política) y donde nos las meten dobladas dia-a-dia. Son terrenos idóneos para robarnos tiempo y dinero.
Consecuentemente muchos "productos" creados en despachos por incompetentes hijosdeputa (o de puto) están fracasando con estruendo. La gente es más lista, conoce más el género y es más exigente. Todavía hay aún muchos miles que caen en la trampa y consumen canciones sospechosamente repugnantes, pero al tiempo....
Esto es una cara de la moneda. La otra cara es mayor en cuanto a extensión.
Bien es cierto que el nivel técnico actual ha subido de un modo inpensable, si lo comparamos con el que había los años ochenta ( como diría mi amigo, Paco Persona: "Ahora te salen unos chiquillo' que te tocan Paganini con la pita"), pero también ha aumentado el grado de mente plana, esa mente que relega el ejercico musical a un mero número de circo. Aquello de: "Yo lo toco más rápido y mejor que tú". El nivel técnico parece ser inversamente proporcional al de la creatividad. La culpa no es sólo de las famosas "aulas de jazz" (obsesionadas en convertir a sus pupilos en nuevos "Lee Ritenour" o "Pat Metheny") que han acabado por ser tan estrechas como el conservatorio anclado en la clásica. La culpa es del individuo que confunde la velocidad con el tocino, la zanahoria con la bombona y la religión con Walt Disney.
Un daño colateral es la enfermiza capacidad de la omnipresencia. Un músico puede llegar a estar en 5 grupos a la vez. Por un lado, lo bueno del asunto es que se amplian las miras, se prueban distintos estilos y el aprendizaje crece. Pero por otro lado, demuestran una falta total de compromiso, prioridad, complicidad u objetivo.
Los grupos se hacen y deshacen a gran velocidad. La banda de amigos que forma un grupo cada vez es más rara. La música es forzada, llevada por extraños derroteros, extraida de su fuente natural y convertida en algo sin chispa, sin carisma y sin interés.
Lo de ahora es un "sálvese quien pueda", un "sin dios" y un circo del "todo vale". Dominar la técnica parece ser un pasaporte sin revisar y ahí entra todo el mundo. Y esos son los que han convertido éste medio de expresión en un desierto sin agua ni comida.
Las buenas gentes de "Porcupine Tree" dedicaron una canción preciosa a toda esta cuestión:"The sound of muzak" (escúchatela ya).
Desde 1989, me he dado cuenta que un tanto por ciento elevado de los que se han metido en este mundo de acordes y melodías, serían estupendos paletas, inmejorables relaciones públicas, fantásticos actores, efectivos okupas, dedicados médicos, usureros ejemplares, incompetentes de oficina, poetas baratos y así, hasta el infinito. Lo que quiero decir es que hay mucha gente que ha equivocado su vocación y parece ser que todos ellos se han encontrado teniendo una relación (en cualquiera de sus modalidades) con la música. Mezclados entre todos ellos aún puedes encontrar a alguien que realmente ha nacido para ésto, pero normalmente acaba ahogado, ya que ni tiene contactos, ni vías para que le oigan, ni público capaz de reconocer y saber a quien dedicar sus oidos en el 2.009. El público tonto prefiere la pose a lo U2 o la pose a lo Springsteen. Y lamentablemente, en la península, el público tonto va en aumento.
Sin movimientos creados por corporaciones o marcas, el público parece perdido y en el fondo...qué más da. Es sólo música, son sólo canciones. Menos mal.
Nunca hemos sabido mucho de la historia de la música, por eso sólo hace falta mirar lo que vende más para hacerse un retrato robot del españolito/ta cortico, que es feliz y proporcional a cualquier estupidez emitida por los medios.
De vez en cuando, muy de vez en cuando, alguna alegría rompe la regla y crea una excepción que pronto es destruida por el afán de clonar la idea original y llevarla a extremos que insultan la inteligencia del gran público (si es que existe).
Bleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
En el próximo "Bloganatorio" abordaremos el tema de "pagar para tocar", una triste realidad de los que quieren fraccionar más un pastel, que ni es tan grande ni está tan rico.
Gimber Sanatorio de Lechuga en los Tanatorios.